Poder teletrabajar pero acudir porque te gusta

¡Hola, lectores y, sin embargo, amigos 😉 ! No hay nada que más me guste en mi formación profesional que leer historias profesionales inspiradoras, realistas, amenas, de gente real. Yo no os puedo proporcionar nada de eso 😉  Bueno, una cosa sí: historias rigurosamente reales; lo demás, ya diréis si os ha resultado entretenido o si es “un aburrido tomo de teoría”.

Por si os sirve de ayuda: Accedí al teletrabajo no por gusto, sino por obligación. Corría principios de 2008, ya éramos en torno a 20 en Addoor, y una persona que empezaba a ser importante para nosotros y había aterrizado en Madrid un año antes, pidió dejar la empresa para volver a su ciudad natal. Yo pedí a la nueva persona de RRHH que se había incorporado unos meses antes que le hiciera contraoferta (gracias, Arancha, cuando te incorporaste éramos 17 😉 . El equipo estaba en una efervescencia propia de tener una media de 26 años, y de ser el final de la loca burbuja. El panorama se presentaba complicado.

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Aunque no éramos muchos, ya en 2008 tratábamos de hacer RRHH al nivel mejor, con acciones propias de empresas más grandes (según nos dijeron los Consultores que contratamos para nuestro Kickoff en el Hotel NH Zurbano), con premios votados por compañeros, talleres de aprendizaje, etc.

Gracias a la voluntad de diálogo transparente se determinó, al parecer, que lo importante para nuestro compañero era “trabajar desde su ciudad natal”. Recuerdo textualmente que dijo “trabajar en mi ciudad es Lo Más”. Claro, esa petición iba en contra de todo lo que estábamos construyendo: Oficinas muy centralizadas, diáfanas, para no tener que usar “chats ni mails”, sin despachos, que fuera una “reunión contínua”… ¿cómo integrar ambas fuerzas? Pues… lanzándonos a probar 🙂  A lo pyme, que es un modo muy económico y eficaz de gestionar.

Empezamos por permitir teletrabajar los viernes a esta persona. Claro, cambiamos pc por portátil, hubo costes de transporte para la empresa, etc; pero poco a poco fuimos dándonos cuenta de todo lo que nos iba a hacer falta: una conexión potente en casa de nuestro amigo, una intranet… mil cosas.

El segundo mes nuestro amigo “J” teletrabajaba dos días. El tercero, tres… ¡ya se me emborronan algunos recuerdos! El caso es que acabó teletrabajando totalmente y sigue con nosotros 8 años después 😉  Es más; nos ha ayudado a transformar toda la empresa y ahora lo de menos es “la presencia física”.

Cuando das total libertad a tu gente y sin embargo viene mucho a la oficina “Porque les enriquece personal y profesionalmente”, se te cae la sonrisa de satisfacción que tienes, porque sabes que tu equipo ha logrado algo que muchas empresas nunca tendrán. Repito: lo ha logrado mi equipo, yo la verdad es que soy cada vez más de “dejar hacer” y buscar armonía. Si queréis alguna información más de cómo lo hacemos o incluso os apetecería teletrabajar con nosotros, no dudes en contactar conmigo 😉

Mi equipo cree en un mundo Internetizado, eficiente, con pocos desplazamientos y barreras físicas o de distancia; con gente responsable que sabe cuándo priorizar el trabajo y cuándo los temas personales; donde quien se junta, que sea porque es conveniente para avanzar y porque a la vez se lo pasa bien 😉 Al estilo Pike Place 😉 Tienes análisis sobre el método PikePlace para disfrutar y trabajar a la vez aquí con NM Formación y aquí con Davinci.es 🙂

A lo mejor tiene que ver con que yo soy el primero que más teletrabaja y estoy poco dando el coñazo en la oficina ;))

¡Buen día a todos!

PD: si quieres suscribirte contacta conmigo y te diré cómo, de momento aún no he implementado un “popup por si quieres suscribirte” 🙂

Ah, y por cierto: si crees que encajas en la etiqueta de teletrabajador responsable y quieres teletrabajar con nosotros, no dudes tampoco en contactar conmigo… ¡quién sabe! 😉